LOS 72 ANGELES DE LA KABBALAH










Una visión basada tan solo en la percepción de lo material determinara que no existe mas vida que la que se expresa en su cuerpo físico. Sin embargo, esto no es así, ya que, Oleadas de Vida de un proceso creador anterior al nuestro evolucionan en mundos sutiles, como el Astral y el Mental. Estas Entidades son conocidas como Ángeles y Arcángeles, y se encuentran tan organizados como el hombre lo esta en la tierra donde habita.

Según la Tradición Cabalística, estas Entidades Espirituales sirven a Elohim y a su Obra Creadora el hombre, ayudándoles a evolucionar y crecer espiritualmente. Están constituidos en 9 Coros, formados cada uno de ellos por 8 Rostros, lo que constituye un numero de 72 Ángeles.

Cada uno de ellos, ocupa un grado del Zodiaco y nos suministran las energías cósmicas que le demandamos. Cada día, un Rostro de los 72 se pone activo, promocionándonos el Programa Divino que debemos asimilar con nuestra consciencia.

Son conocidos en el argot cabalístico como los 72 Genios de la Cabala y en la enseñanza cristiana como los Coros Angélicos (Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Potencias, Virtudes, Principados, Arcángeles y Ángeles).

EL PODER DEL TAROT DE LOS ANGELES



Tarot Angeles ó Cartas Angeles; Para obtener una mejor interpretación del tarot, recomendamos el tarot angeles, tarot angelical o tarot angel, ya que por medio de estas cartas podemos obtener contacto con los angeles y recibir mensajes angelicales, los cuales son las respuestas a nuestras preguntas. En la lectura de las cartas del tarot de los angeles, podemos consultar temas relacionados con la salud, el amor, el dinero o cualquier otro. Todos estos asuntos y muchos mas pueden ser orientados o resueltos por medio de las cartas del tarot angeles y el contacto
angelical que estableces por medio de éstas, para lograrlo debes tener en tus manos el Tarot de los angeles o tarot angel que contiene 36 cartas de angeles y arcangeles finamente elaboradas las cuales son el equivalente a las cartas del tarot angel o tarot angelical. Trata de estar ubicado en una habitación o cuarto a solas, sin ruido y que todo a tu alrededor se encuentre físicamente limpio y organizado, debes crear un ambiente propicio que sea agradable y confortable igual al de ellos; prender velas, quemar incienso y orar son parte de este ritual tan especial. Algunas fotos de los angeles también nos sirven para visualizar su imagen. Estos seres de luz son guías espirituales, consejeros de luz que nos pueden y quieren ayudar, solo basta con realizar un llamado para que nuestras mentes se iluminen y reciban el flujo de luz que irradian cuerpo y mente. La lectura de las cartas del tarot angeles, son una excelente herramienta para lograr el contacto mente-angel para obtener información, ayuda y espiritualidad.
Los angeles y arcangeles viven en lugares llenos de paz, amor y armonía, debes lograr que tu entorno sea el mas parecido al de ellos, si deseas puedes prender la luz de una vela blanca y quemar incienso; Que este perfume de suave aroma, apacigüe nuestras almas, atenúe nuestras pasiones y nos torne fraternales, elevando nuestros espíritus y corazones", si deseas debes colocar hermosas flores y orar con la mente tranquila visualizando las preguntas que con voz suave serena y pronunciada realizas a los angeles por medio de las cartas del tarot angeles. Acá aprenderas a interpretar las cartas del tarot angeles y aracangeles (oraculo).





Las cartas son simplemente cartas, no te engañes, no engañes, tampoco permitas que te engañen…en la interpretación o lectura de las cartas del tarot, se cree que casi siempre o siempre que ésta se hace traduciendo en palabras o texto las imágenes según la carta que se escoge, en realidad va mas allá de una imagen ya que estas imágenes en dichas cartas son la representación de un mensaje complemental, digo complemental porque la verdadera respuesta se encuentra en tu mente no porque te la imagines sino porque ya deberías haber establecido contacto con los angeles de la iluminación para obtenerla y la carta es el complemento mas no el fin. Dicho esto estaríamos en plena conciencia de que debemos establecer un verdadero contacto con los angeles para obtener respuestas a nuestras preguntas y no ceñirnos simplemente a las imágenes o mensajes impresos en las cartas que escogimos después de barajarlas, esos mensajes e imágenes si tienen un significado pero no apuntan directamente a nuestra respuesta.




Suele suceder que al preguntar en el oraculo obtengas una respuesta en las cartas muy diferente al mensaje que recibes de los angeles y arcangeles en ese preciso momento en tu mente, es ahí donde debes hallar la relación de ambas respuestas y no estar supeditado a las cartas. Para obtener éxito con el oraculo de los angeles es completamente necesario que tengas en tus manos el oraculo de los angeles, ya que de nada sirve hacer preguntas y no tener esta valiosa herramienta que nos sirve como inspiración y puente hacia lo puro y lo divino representado por un Dios que no delimita ni condiciona, solo ama y es ese amor el que nos quiere transmitir por medio de su angeles; no cerremos las puertas del corazón, abramos nuestras mentes y así fluirá mas fácil todo aquello que deseamos saber fundado en inspiración angelical.


Otra practica muy importante y de gran valor que te puede ayudar en la búsqueda de respuestas efectivas con el tarot de los angeles es invocando tu angel guardian, que no solo te guiara sino que también te protegerá de posibles influencias negativas que puedan invadir tu mente en eso momento e impedir la fluidez y la veracidad de tus respuestas


www.angelguia.net

EL SUEÑO | LA ONIROMANCIA



El sueño es el terreno más rico y más fértil para todo lo paranormal, el contexto donde se desarrolla libre de la rémora de la razón y de las trabas cotidianas.
Pero una acosa es admitir la presencia de lo paranormal en el sueño y otra identificar lo paranormal con los estados oníricos.
Cuando el arcano está bien presente en el sueño, si aflora a la conciencia desde los meandros del subconsciente, en contacto con la realidad universal, debe de ser valorado e interpretado. El subconsciente habla un lenguaje difícil, simbólico y al que es precioso interpretar. Para ello es una buena norma aprender a llevar un diario de los sueños, intentando anotarlo en el momento del despertar, antes de que la mente consciente intervenga para manipularlos, censurarlos, alargar o borrar los contenidos oníricos que le resulten extraños, incómodos.
La parapsicología reconoce los sueños llamados “sueños creativos”, los más frecuentes sueños premonitorios, los sueños “lúcidos” en los que el durmiente sabe que está soñando, y los sueños diagnósticos.
Se trata de escenas oníricas que, en forma más o menos simbólica, proporcionan al durmiente la posibilidad de diagnosticar una patología que todavía no se han puesto en evidencia mediante síntomas. La ciencia oficial niega cualquier paranormalidad a estos sueños que proporcionan solamente la condición de relajamiento ideal en la que el sujeto, ya no coaccionado por los múltiples estímulos del estado de vigilia, puede, finalmente, prestar atención a su enfermedad, mediante las sutiles señales que le envía su cuerpo.
Mensajero del futuro o sabio consejero, forma de comunicación sutil o espía de enfermedades ocultas, el sueño es una parte de nosotros mismos, una gran parte de nuestra vida que hemos de aprender a interpretar para la búsqueda de lo paranormal espontáneo y a utilizar como plataforma, como condición ideal para la potenciación guiada de las facultades extrasensoriales.
La clarividencia onírica representa un sistema validísimo para resolver pequeños y grandes problemas, planteados por la vida cotidiana: encontrar u objeto perdido, diagnosticar el propio estado de salud, conocer mejor a una persona con la que no se logra entrar en relación. Está dotada además de una gran ventaja, respecto a la precognición: su inmediata comprobación. No pasarán semanas, ni mucho menos mese o años.
A veces es difícil darse cuenta de lo arduo que resulta la comunicación interpersonal; muchas veces, es casi imposible.
Remordimientos, miedos, una imagen que defender y por la que luchar, nos impiden manifestar la parte más auténtica del yo, la más vulnerable, pero también la más preciosa. Y sin embargo, son muchas las ocasiones en las que debemos lamentar esta armadura, esa puerta que no sabemos pero que debemos abrir. Y he aquí que interviene la telepatía, la comunicación sutil que trasciende las palabras, aún tímidas, las frases con frecuencia teñidas de falsedad, que querrían decir otra cosa. Libre del miedo y de las barreras corre sobre un invisible hilo de telégrafo, sobre la vibración armónica de dos personas distintas.

EL DON DE LA ADIVINACIÓN



Adivinar significa predecir la suerte, decir antes, antes de que las cosas sucedan, de que los ojos vean, que los oídos oigan. Se puede afirmar que en este aspecto la Humanidad, desde los tiempos más antiguos, no ha cambiado jamás. La misma inseguridad, el mismo temor y necesidad de saber, la misma inquietante angustia respecto al futuro; y si hoy la Pitia recibe tras previa cita (y una buena compensación económica), si la Sibila Cumana ha cambiado su antro oscuro por un luminoso apartamento en la zona residencial, esto no representa más que ligeras modificaciones en los hábitos y las costumbres.
Hay quienes posen las dotes de la previsión, quien las simula, quien las pide, quien las paga. Todos los investigadores han atribuido suma importancia al problema moral de la adivinación, discutiendo, contradiciéndose y, por último, volviendo a apoyarse unos en otros.
Sin embargo, pese a las prohibiciones, las penas de muerte, las amenazas de un eterno castigo divino, todos los hombres, religiosos o ateos, han continuado durante el curso de los siglos adivinando, utilizando todos los procedimientos que han hallado en su camino.
A una adivinación institucionalizada, sacerdotal, atenta a las manifestaciones de lo sagrado en el movimiento de las copas de los árboles, en el furor de las vírgenes poseídas, en las vísceras de los animales sacrificados y en el vuelo de los pájaros, en el rayo y en el humo, en las piedras preciosas del Ephod y en la voz de la Esfinge, se van entrecruzando y la van sustituyendo, son el tiempo, las adivinaciones mágicas de tipo popular, tan próximas a las supersticiones, que se amalgaman con ellas. Una adivinación no oficial, siempre viva aunque oculta, practicada en forma privada para huir de la mirada pérfida del inquisidor.
Una adivinación fundada en humildes presencias cotidianas: el aceite y la sal, el pan, el plomo, la harina y la cera; la aguja, la cebolla, la araña, el gallo. Sistemas simples, casi ingenuos, al alcance popular de la campesina, del labrador, del leñador; sistemas más complejos, estructurados y fundados en el arquetipo y en el refinado simbolismo de números y estrellas en el refugio del ocultista, del cultivador de lo invisible; y he aquí las cartas, la lectura de la mano, la geomancia, la bola, técnicas derivadas del pasado construidas sobre analogías y filosofías desconocidas por la mayoría. Adivinar es un dote, un vicio, un sueño, una obsesión común a todos los lugares y a todos los tiempos.

Una posibilidad regalada al hombre, pero fecundada por la semilla de la duda: “¿Por qué escrutar el mañana?”
Si, en efecto, el futuro puede ser previsto, significa que éste existe ya que nuestra vida está predeterminada y para nada sirven, en tal caso, el libre albedrío y las responsabilidades morales de los hombres.
O bien, de acuerdo con otros, el futuro no es certeza, sino posibilidad; es la meta última que el hombre puede alcanzar siguiendo diversos caminos y que depende de su propia elección.
También la doctrina cristiana admite, en cierto aspecto, la predestinación, declarando que Dios propone al hombre pruebas y hechos ante los que él es libre de reaccionar como mejor le parezca, aunque sea deseable una dirección evolutiva.
Fascinantes son también aquellas teorías según las cuales el alma humana elegiría por sí misma su propio destino, o la que sostiene la del “eterno retorno”, por la que todas las partículas del universo, agotadas todas las posibilidades de combinación, vuelven a combinarse en la forma en que han empezado; adivinar, escrutar el futuro, equivaldría entonces a un salto en el pasado, dirigido a captar un momento del ciclo precedente, alejado millares de años...
Teorías, concepciones, hipótesis en las que es fácil perderse; pero el problema de fondo permanece: “¿Es útil, es justo conocer el futuro? Junto a la mayoría de la Humanidad que adivina, ha adivinado y adivinará se puede responder sinceramente “sí”. Sí, porque si al hombre se le ha dado una posibilidad de intervenir en su destino, no debe quedar sin ser empleada. Además, si esta libertado no nos es concedida, gozaremos por lo menos del beneficio de poder prepararnos para las alegrías o los dolores venideros. Serenamente, sin la cobardía que hace esconder la cabeza debajo del ala, el que sabe lo que le espera puede elegir conscientemente reforzar su propia barca a la vista de la tempestad o atender a otras provechosas ocupaciones, porque nada se ha de temer.
De la adivinación nace la esperanza de que, junto a la actitud justa, más en consonancia con la situación, activa o defensiva, granítica o elástica combativa o resignada de acuerdo con las necesidades, el hombre puede estar algo más seguro de sí mismo y ser un poco más feliz.
Sólo quien no tiene confianza en sus propios recursos, en los demás y en la benignidad de las leyes cósmicas, que siempre tienden al equilibrio, siente un ciego terror ante el destino.
Quien, en cambio, adivinando, intenta “levantar el velo”, demuestra, ciertamente, que se preocupa, que tiene miedo, pero se encuentra lejos de la actitud despreciativa de aquel que desafía lo imprevisto; revela una fuerza interior, cierto valor al enfrentarse con lo que muchos prefieren no conocer: lo ignoto.
Los enemigos más acérrimos de la adivinación se obstinan en negarla, sosteniendo que el que practica una adivinación no lee realmente el futuro, sino que mediante la telepatía la mente del consultante le sugiere lo que quiere que le sea predicho, lo que desea oír. Otros aún más escépticos, mantienen tozudamente un argumento difícil de combatir, pero no por ello atendible. Sostienen que la precognición no es, en absoluto, una percepción visual del porvenir sino, por el contrario, una verdadera “fábrica” del futuro; o sea, saber, con precedencia, que se está predestinado a un cierto porvenir, desencadenaría oscuros mecanismos que determinan, necesariamente, el que se produzcan los acontecimientos. Este procedimiento psicológico existe, es cierto, y en ocultismo se llama “magia mental”. También es cierto que, con frecuencia, ocurre lo que nos da más miedo. Pero los sucesos, si están correctamente previstos, se verifican automáticamente, independientes del hecho de que el directamente interesado esté en conocimiento y que, por lo tanto, pueda influir en ellos psíquicamente.
Algunas veces, entre la previsión y su concretización transcurren meses, incluso años, pero con mayor frecuencia, el intervalo es breve, demasiado breve para que una simple sugestión, que precisa repeticiones continuas y prolongadas, pueda manifestar sus efectos.


Las diversas prácticas adivinatorias en las que se articula el omincomprensivo fenómeno de la adivinación, utilizan siempre, más o menos, instrumentos, objetos, pero especialmente símbolos, a través de los cuales el individuo llega a los significados primordiales de las cosas. Símbolos, signos, arquetipos que lo llevan dulcemente a aquel estado de conciencia particular, el alfa, en que tiene lugar un golpe, un clic. Entonces una sensitividad, en otros momentos adormecida, basándose en las cartas o las líneas de la mano, en las imágenes oníricas o en los posos del café, prorrumpe y estalla en una precognición que, sin estos apoyos, jamás hubiera tenido lugar.
La adivinación, es su esencia, no es otra cosa que la precognición.
Pero la precognición espontánea, libre de apoyos resulta muy difícil de obtener en estado de vigilia. ¿Por qué por lo tanto, no concederse un tarot, una esfera de cristal, o una botella transparente llena de agua, una de té no lavada o un dibujo de la propia mano?
Poco puede bastar para que cualquiera pueda transformarse en un inesperado Nostradamus o en una nueva Casandra de la era espacial. Todo es posible en el reino del misterio.

ASTROLOGIA | TIPOS DE ADIVINACION



Tarot Amigo te deja este artículo muy interesante encontrado en TAROT DEL AMOR

La astrología es un conjunto de creencias que pretende conocer y predecir el destino de las personas, y con ese conocimiento pronosticar los sucesos futuros. Supone el llegar a ese conocimiento mediante la observación de la posición y el movimiento de los astros. Las personas que practican la astrología sostienen que las posiciones de estos ejercen influencia o tienen correlación con los rasgos de la personalidad de la gente, los sucesos importantes de sus vidas, e incluso sus características físicas.
En la antigüedad, la astrología concurría con la astronomía (estudio científico de los cielos), pero ambas se fueron separando después del Renacimiento a raíz del racionalismo (al igual que la alquimia de la química). También la Iglesia se opuso a la práctica de la astrología, a través de la “Bula contra la astrología” del Papa Urbano VIII, en 1586, por la que se condena oficialmente la astrología. Siguió una segunda bula papal, en 1631, que condena la astrología judiciaria por herética, pero autoriza su uso para navegación, agricultura y medicina.1
En la actualidad, la comunidad científica le considera una pseudociencia o superstición,2 3 4 5 6 7 la cual cita una ausencia de predicciones astrológicas estadísticamente significativas, mientras que la psicología explica mucha de la fe ciega en la astrología como forma de prejuicio cognitivo o sesgo cognitivo.8 3 9 10 El consenso científico, según lo expresado por la National Science Foundation, considera que la creencia en la astrología es una creencia pseudocientífica.

La Astrología estudia los movimientos de los planetas y cómo nos influyen a nosotros como individuos en la tierra. Cada planeta posee unas características energéticas que se relacionan con los 12 signos del zodíaco.

Cuando las personas se refieren a su signo en los horóscopos tarot, se están refiriendo a que planeta se encontraba en el la casa del Sol cuando ellos nacieron.

Durante siglos se ha observado la personalidad de los seres humanos según la astrología. Ésta muestra que el universo es tan o más complicado que el propio ser humano, y que mediante su observación directa se pueden analizar los rasgos de las personas en cuanto a su personalidad, carácter, forma de comportarse entre otros individuos, etc. Son además rasgos que pueden ir básicamente pasando de generación en generación, alterándose sólo por las circunstancias que rodeen en ese momento a cada individuo.

Determinados rasgos de la personalidad humana, como su temperamento, fuerza, carácter, etc., están más definidos y sobresalen más en unos signos que en otros. Esto no quiere decir que personas que hayan nacido bajo otro signo no presenten algunos de estas características. Por eso es importante, a la hora de calcular la compatibilidad de los miembros de una pareja mediante el horóscopo o tarot del amor; si sus signos chocan o son afines, según las características de estos.

Por otro lado, ciertas personas sienten que no tienen que ver con el perfil que presenta su signo de horóscopos tarot. Y esto es porque el destino no es una ley matemática y lógica, el listado de características sólo debe servir como guía provechosa, pero sin seguirla al pie de la letra.

SIGNIFICADO DE LAS MANOS



Cada mano es un mundo diferente y sus formas y características dicen mucho de tu personalidad … lee con atención :

La mano corta es una característica de personas falsas y codiciosas: de índole poco sociable; indica falta de equilibrio e indelicadeza; por su exigua medida parece que quiera pasar inadvertida, y, realmente, sus movimientos son rápidos y furtivos.

La mano corta y gruesa indica sensualidad y codicia.

La mano fuerte, ancha, más bien corta, pertenece a seres combativos, audaces y valerosos.

Una mano estrecha y grácil puede engañar con su apariencia delicada, pero es signo de carácter indiscreto, curioso e intrigante.

La mano larga, estrecha, delgada, es de persona infiel y codiciosa; si el pulgar se vuelve hacia atrás será, por el contrario, pródiga.

La mano larga, grande y dura revela mucho egoísmo y la capacidad de imponer a los demás la propia voluntad y los gustos personales.
Si la mano larga es gruesa y mal conformada denota una persona charlatana y fastidiosa.

Finalmente, la mano bien proporcionada con respecto a la medida del cuerpo indica que la persona tiene una mente bien equilibrada, que es honesta, juiciosa y discreta. Esta mano, al abrirse, forma con sus dedos una línea recta.



Si la mano no puede extenderse perfectamente indica un ser falso, egoísta y avaro.

Si los dedos de la mano tienden en la extremidad a curvarse hacia atrás, esto indica un carácter atolondrado, descuidado y pródigo, al que es mejor no confiar los propios secretos; sin embargo, si los dedos tienen la extremidad ancha y la mano se presenta sin nudos y los dedos pueden montarse entre sí, es signo de que la persona es muy vivaz e inteligente, que le gusta el movimiento y los viajes.

Se debe juzgar la mano no sólo por su forma, sino que también se observará si oprimiéndola opone más o menos resistencia, es decir si es una mano dura o blanda.

La mano dura es de persona fuerte y enérgica, atraída por cuanto es positivo más que por los problemas de la inteligencia, y que se dedica a ejercicios físicos antes que a especulaciones intelectuales.

Si la mano es grande, maciza y dura, pertenece a individuos muy materialistas, fáciles a las pasiones brutales.

La mano blanda es de persona perezosa, que esquiva las multitudes, incapaz de luchar y más bien inclinada a las fantasías que a la acción.

Cuando la mano además de blanda es gordezuela, tiene los dedos abusados con la tercera falange muy marcada y la piel constantemente pálida, denuncia un temperamento fácil a caer en las pasiones, generalmente sensuales.

La glotonería se manifiesta en las manos gruesas y brillantes.

La mano de la persona equilibrada debe resistir a la presión, pero sin ser dura.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...